Algunas ideas que se me ocurrio escribir y que, inocentemente, me deje convencer que se dejaban leer, ahora, no se si se dejan leer, pero entretiene escribirlas, a su propio riesgo, padezcanme.

jueves, 5 de junio de 2008

El cántaro roto.


La vida misma es la mejor de las musas, uno apenas gira la cabeza hacia cualquier lado y encuentra muchas razones para opinar y por que no escribir. Los ensayos son textos simples, su simpleza radica fundamentalmente en que, a menos que se investigue propiamente algún evento, uno puede desglosar sus propias experiencias, que en todo caso es una fuente perenne de aprendizaje aunque más no sea personal. Es por esto que admiro y respeto mucho a los columnistas buenos de algunos medios de comunicación, que sin vivir en forma personal algunas de las cosas que escriben, pueden desarrollar con maestría la realidad de su entorno y volcar su opinión de manera interesante.

En este momento mi país da más de una posibilidad de ser columnista de una realidad complicada, complicada en lo general y casualmente en lo personal, pero no pienso aburrirlos con esto ultimo, lo cierto es que miremos donde miremos las condiciones, de la que ha llegado a ser, alguna vez, una gran nación, se deterioran a velocidades exponenciales y no se ven horizontes luminosos por ninguno de los cuadrantes de la rosa de los vientos.

Soy Argentino y orgulloso de eso, pero incapaz de entender las razones por las que en lugar de surgir como una nación seria, vivimos repitiendo errores sistemáticos y usando formulas descartadas en otros países, donde las mismas fracasaron estrepitosamente poco después de su implementación. La historia no es una materia para llenar horas escolares, es una muestra del camino recorrido y de los aciertos y errores cometidos, pero como lograr que un país con cincuenta millones de individuos dejen de pensar como tales para pensar en el bien común, el crecimiento de la nación que nos alberga es un camino al crecimiento personal ya que se abren oportunidades que de otra manera es imposible conseguir.

Desde los momentos iniciales de una incipiente nación, aquellos que fueron destinados a gobernarla pensaron en su propio bolsillo, salvo honrosas excepciones, y se sometieron a los designios de otros gobiernos que solo han pensado en sus propios intereses, así que entre el egoísmo personal y la ceguera política hemos andado a los tumbos por 198 años, tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe, dice un viejo adagio, bien, el cántaro se ha roto, a veces pensamos que mas abajo no se puede llegar pero Argentina es capaz de superarse a si misma en ese sentido de la mano de su gobierno de turno, no me gusta la política quizás por que esta llena de individuos que solo piensan en su propio acomodo, no soy tan noble como para decir que seria intachable pero quiero ser participante de algo grande y bueno, quiero vivir en el país que nos merecemos, aunque dicho de esta manera quizás sea así como estamos viviendo…