Algunas ideas que se me ocurrio escribir y que, inocentemente, me deje convencer que se dejaban leer, ahora, no se si se dejan leer, pero entretiene escribirlas, a su propio riesgo, padezcanme.

viernes, 27 de febrero de 2009

CUPIDO RELOADED.


Mis padres se conocieron en un baile, no recuerdo bien pero quizás haya sido uno de esos bailes de carnaval que se hacían en los clubes de barrio, por entonces ese era el marco de evolución de las relaciones sociales, generación de amistades y eventualmente parejas. Algo parecido viví yo mismo en mi adolescencia, bailes en discos, clubes, centros de estudiantes universitarios, en fin, lugares donde físicamente tomaba contacto con aquellas personas que despertaban mi interés y realizaba una complicada ceremonia de seducción, que finalizaba con un nuevo noviazgo, una nueva amiga o, como era la mayoría de las veces, la mas absoluta indiferencia.

No voy a tocar el tema de la generación de relaciones a través del Chat ya que eso lo hice hace un par de años en “Cupido a 64 bits”, pero si me gustaría pensar, reflexionar o solo llenar espacio hablando de las redes sociales. Como mencione en el primer párrafo, nos conocíamos de una manera netamente física, bueno, salvo las pocas excepciones correspondientes al intercambio de correo postal, lo cierto es que nos sentíamos atraídos, en principio por lo que veíamos, y al transcurrir la jornada íbamos sintiéndonos mas cerca o alejándonos dependiendo de lo que pudiéramos notar, que se yo, mohines agradables, un dedo en la nariz, movimientos delicados, arrojarse sobre un comestible como si fuera pilar de Los Pumas, lo que se les ocurra, pero el conocimiento mutuo era a través de  varios de los sentidos, mediante los que se incorporaba la información.

Los clubes actuales han perdido prestigio en este tipo de actividades, encabeza el ranking de constructor de relaciones el fenómeno de las redes sociales por Internet. Facebook, Badoo, Hi5, y hasta Sexyono por ejemplo, son los nuevos salones de charla donde las personas se han de “conocer”, sociologicamente este fenómeno ha sido muy estudiado y expuesto de manera profesional, yo lo quiero mencionar desde el punto de vista del azorado espectador no técnico.

Dependiendo de la personalidad del usuario, veremos en el correspondiente perfil en la correspondiente red social, un indeterminado numero de fotos personales, una breve auto descripción y una serie de pensamientos sueltos que el dueño del mismo quiso compartir. Es esta la puerta de entrada a una explosión exponencial de contactos, con posibilidades de ser amigos o algo más, un heterogéneo grupo de gente con intereses en general variopintos, pero que coinciden en el objetivo de ampliar su círculo social de manera personal o, la más común, virtual.

Así que nos encontraremos ante una verdadera lotería virtual, no se si muy diferente a la real, en la que cada participante evaluara los datos disponibles y decidirá si permite o no acercarse a aquel personaje con el que sostiene algún tipo de comunicación. El sistema es tan bueno como lo son sus usuarios, nada muy diferente, insisto, a la relación personal propiamente dicha.

En la actualidad la no pertenencia a alguna de estas redes es casi como un certificado de inexistencia social., bueno, admito que a veces me gusta exagerar, en todo caso, la vorágine de nuestras actividades y el fácil acceso a la tecnología, ha hecho que la gente se incline paulatinamente a estos lugares virtuales para ampliar o generar sus relaciones sociales, por lo que es muy común recibir en nuestros correos electrónicos las invitaciones de nuestros amigos para unirnos y compartir alguna de estas redes, a partir de ahí la decisión de hacerlo o no es personal, si son buenas o malas, dependerá de cada uno, de cómo maneje su perfil y de la importancia que le asigne en su vida.