Algunas ideas que se me ocurrio escribir y que, inocentemente, me deje convencer que se dejaban leer, ahora, no se si se dejan leer, pero entretiene escribirlas, a su propio riesgo, padezcanme.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Fóbico por elección.



Quizás algunos de ustedes, abnegados seguidores de este asíncrono conjunto de ideas, recuerden “El Señor de las Cucarachas”, bien, poco mas de un año después las cosas se modifican, no necesariamente cambian.
Habiendo llegado a un tácito acuerdo con las susodichas, ellas se mueren y yo las saco de la casa, había logrado un cierto equilibro en la convivencia con el entorno de mi pequeño reino sin vasallos, pocos seres vivientes diferentes de mi mismo se atraviesan en mi camino, algunos individuos de color verde y pertenecientes al reino vegetal han aparecido en mi vida, si, los que me conocen fruncirán el ceño, pero supongo que son las primeras manifestaciones de una precoz vejez, pero como todo idílico estado no habría de durar, y no duró.
Con las primeras limpiezas, al quitar del piso un pequeño caloventor, descansando debajo de éste, encontré una rara criatura, bueno, no es rara en si misma ya que abundan y mucho, pero esta amiga de ocho patas era del tamaño de la tapa de un frasco de mermelada y muy peluda, mas allá de la manera en la que me deshice de ella resulto ser el principio de una irregular relación. Con restos de construcción en mi patio, al menos hasta que concluyan el departamento de al lado, me he cruzado ya varias veces con arañas de semejante tamaño, sabía de su existencia pero me las imaginaba mas hacia el norte, en el litoral y alrededores, pero no, son vecinas mías, para definirlo de alguna manera.
El momento crucial de mi relación con las arañas grandes y peludas tuvo lugar hace un par de noches cuando, descalzo, estuve a punto de pisar una en horas de la madrugada, yo también voy al baño, al saltar yo sobre la cama el insecto me imitó pero dentro de mi zapato para refugiarse, estuve casi convencido de donárselo como vivienda unipersonal, pero finalmente y con bastante insecticida, un látigo y una silla sometí a monstruo.
Si señores, he tenido tanto contacto con esos bichos en este ultimo año que he pensado en volverme fóbico, hasta donde sé no tengo ninguna fobia digna de mención ni de las otras y me parece que la fobia a las arañas es bastante elegante, así que veré si la adopto, debe ser un buen tema de conversación en las reuniones de amigos, ¿no les parece?